Evaluaciones de Sostenibilidad |
United Nations Climate Change Conference - Nairobi, 6 - 17 November 2006
La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático se inaugura en Nairobi con la advertencia de que el cambio climático puede ser la más grave amenaza con que se ha enfrentado jamás la humanidad.
La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático -Nairobi, 2006- se ha inaugurado con varios llamamientos a la acción y una seria advertencia de que el cambio climático puede llegar a constituir en breve una de las más graves amenazas de la historia de la humanidad.
“El cambio climático se está convirtiendo rápidamente en una de las mayores amenazas que la humanidad puede llegar a afrontar”, ha declarado el Presidente de la Conferencia, Kivutha Kibwana, Ministro del Medio Ambiente de Kenya.
Esta conferencia, de dos semanas de duración, es la duodécima Conferencia de las 189 Partes en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y la segunda reunión de las 166 Partes en el Protocolo de Kyoto; es también la primera cumbre de las Naciones Unidas sobre el cambio climático celebrada en África al sur del Sahara, y se espera que atraiga a unos 5.000 participantes.
El Presidente de la Conferencia, Kivutha Kibwana, ha insistido en que el calentamiento de la atmósfera ponía en peligro el logro de los objetivos de desarrollo para miles de millones de las personas más pobres del mundo, y ha añadido:
“Estamos ante un verdadero peligro de que los recientes progresos en la reducción de la pobreza desaparezcan en los próximos decenios, sobre todo en las comunidades más pobres del continente africano”.
Asimismo, el Presidente de la Conferencia ha observado que, en esas comunidades, los escasos recursos que, en ausencia de la amenaza del cambio climático, se encauzarían hacia proyectos de gran importancia que continuarían impulsando el desarrollo económico, se utilizarán en cambio para otras emergencias, como las crisis en el sector de la atención de salud, la escasez de agua o la insuficiencia de recursos alimentarios.
El Presidente Kibwana ha pedido a las Partes reunidas en Nairobi que colaboren para garantizar la adopción de medidas efectivas en el terreno de la adaptación al cambio climático.
“Los niveles anteriores y actuales de emisiones de gases de efecto invernadero hacen inevitable una subida de las temperaturas y, por lo tanto, se necesitará un nivel correspondiente de medidas de adaptación”, ha afirmado.
El Secretario Ejecutivo de la CMNUCC, Yvo de Boer, ha solicitado la adopción de medidas específicas que deberán acordarse en el contexto del plan de trabajo quinquenal sobre los impactos, la vulnerabilidad y la adaptación.
“Esperamos que los países adopten en Nairobi decisiones que contribuyan a una mayor eficacia de las medidas de adaptación aplicadas sobre el terreno”, ha declarado.
Otro resultado clave previsto de la Conferencia es un acuerdo sobre la manera de administrar el Fondo de adaptación de la CMNUCC. Éste se financia con una parte de los recursos generados por el mecanismo para un desarrollo limpio (MDL), del Protocolo de Kyoto.
El MDL permite a los países industrializados que son miembros del Protocolo invertir en proyectos de desarrollo sostenible en países en desarrollo y, por consiguiente, generar créditos de emisión negociables.
“Los ministros reunidos en Nairobi tienen la oportunidad de llegar a un acuerdo sobre elementos decisivos del sistema de gobierno y gestión del Fondo de adaptación”, ha declarado la máxima autoridad de las Naciones Unidas en la esfera del cambio climático.
El Presidente de la Conferencia, Kivutha Kibwana, ha pedido a la reunión que trate de superar los obstáculos con que se enfrentan los países menos adelantados, en particular los de África, para participar con éxito en el MDL.
Tras su eficaz puesta en marcha en mayo de 2006, en Bonn, el debate sobre las futuras medidas para mitigar el cambio climático continuará en Nairobi.
Uno de sus componentes está relacionado con la negociación de compromisos más allá de 2012 para los países en el marco del Protocolo de Kyoto, y el otro está asociado con las conversaciones en el contexto de la CMNUCC sobre el futuro del proceso del cambio climático, con especial atención a la manera de impulsar el desarrollo en forma sostenible y hacer realidad todo el potencial de las oportunidades basadas en el mercado.
Kivutha Kibwana ha pedido que la carga de la mitigación se distribuya de acuerdo con la responsabilidad de cada país:
“Necesitamos en el futuro un régimen equitativo y eficaz en relación con el cambio climático, que nos permita estabilizar las concentraciones atmosféricas de gases de efecto invernadero y, al mismo tiempo, prolongar el desarrollo económico en forma sostenible”. |
Cambio Climático
El Cambio Climático Global
El cambio climático ha sido una realidad a lo largo de toda la historia de nuestro planeta, pero hasta ahora nunca había alcanzado un ritmo como el actual, ni había sido consecuencia de interferencias humanas. Estamos ante un problema muy complejo que, si no se aborda, puede repercutir negativamente en todas las esferas de la vida. No obstante, los intercambios entre el clima y las emisiones de gases de efecto invernadero producidas por el hombre no ocupan el primer plano de la atención mundial. No es de extrañar, ya que para abordar el tema del cambio climático hay que plantearse delicados problemas y conceptos científicos, políticos y económicos. Pero la manifestación de este fenómeno en episodios climáticos extremos, como las inundaciones y las sequías, ha creado la necesidad urgente de comprender y abordar el problema. El cambio climático y sus devastadores efectos necesitan, por lo tanto, atención constante y urgente, debidamente respaldada por una concepción amplia de lo que implican los mecanismos necesarios para ello, una firme voluntad política y los avances de la ciencia.
La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático entró en vigor en 1994. El Protocolo de Kyoto, en el que se establecen compromisos vinculantes más específicos, en 1997. La Convención goza de adhesión casi universal —clara prueba de la voluntad política demostrada por los gobiernos de todo el mundo de hacer frente al problema del cambio climático. La Convención se está aplicando mediante un proceso intergubernamental, en otras palabras, es una plataforma sobre la cual los países pueden aunar sus fuerzas para estabilizar el clima mundial. La entrada en vigor del Protocolo de Kyoto podría producirse en cualquier momento.
En los diez años transcurridos desde la entrada en vigor de la Convención se han mantenido negociaciones, en particular acerca del Protocolo de Kyoto, en distintos lugares de todo el mundo, desde Buenos Aires hasta Marrakech. El acervo de normas necesario para hacer realidad las disposiciones de la Convención y el Protocolo está ya prácticamente ultimado, y ahora la atención se centrará cada vez más en su aplicación, sin olvidar las necesidades futuras.
Con la presente guía se intenta ofrecer un panorama de la evolución de la Convención y el Protocolo en lenguaje sencillo. Se presenta también una visión general sobre los compromisos que han asumido los países.
Sólo con el apoyo de la comunidad mundial podemos traducir estos acuerdos en acciones concretas, de alcance internacional, nacional y local, con el fin de evitar y contrarrestar eficazmente los efectos resultantes de un clima mundial desestabilizado.
Joke Waller-Hunter
Secretaria Ejecutiva, CMNUCC
Bonn, abril de 2004. |
Introducción
El clima mundial ha evolucionado siempre de forma natural. Los científicos creen, no obstante, que ahora estamos asistiendo a un nuevo tipo de cambio climático. Sus efectos en la población y en los ecosistemas van a ser drásticos. Los niveles de dióxido de carbono y de otros "gases de efecto invernadero" en la atmósfera han subido vertiginosamente desde la revolución industrial. Las concentraciones han aumentado sobre todo por la utilización de combustibles fósiles, la deforestación y otras actividades humanas, impulsadas por el crecimiento económico y demográfico. Los gases de efecto invernadero, como una manta que envolviera todo el planeta, impiden que la energía escape de la superficie y la atmósfera terrestres (véase la página de al lado). Si los niveles ascienden demasiado, un calentamiento excesivo puede trastornar las pautas naturales del clima.
El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) confirmó, en su tercer informe de evaluación, que "existen pruebas nuevas y más convincentes de que la mayor parte del calentamiento observado durante los últimos 50 años se puede atribuir a actividades humanas". Aunque las incertidumbres que rodean a la proyección de las tendencias futuras crean amplios márgenes de error en las estimaciones, el IPCC preveía un aumento de 1,4 a 5,8°C en las temperaturas superficiales medias de nuestro planeta durante los próximos 100 años. Los efectos del calentamiento, incluso en los extremos inferiores de esa banda, serán probablemente dramáticos (véase cuadro infra). Las repercusiones en los seres humanos serán inevitables y —en algunos lugares— extremas.
La población de algunas zonas puede verse beneficiada con el cambio climático. Pero son muchos más los casos en que se verá afectada negativamente. Los países en desarrollo sufrirán más que los otros, ya que su falta de recursos los hace especialmente vulnerables a la adversidad o a las emergencias de escala.
Efecto Invernadero
Principales Gases de efecto invernadero
La Convención hace referencia a todos los gases de efecto invernadero no incluidos en el Protocolo de Montreal de 1987 de la Convención de las Naciones Unidas para la Protección de la Capa de Ozono. No obstante, en el Protocolo de Kyoto se hace hincapié en los seis siguientes:
Dióxido de carbono (CO2)
Metano (CH4)
Óxido nitroso (N2O)
Hidrofluorocarbonos (HFC)
Perfluorocarbonos (PFC)
Hexafluoruro de azufre (SF6)
Se estima que los tres primeros explican el 50, el 18 y el 6 por ciento, respectivamente, del efecto global de calentamiento mundial derivado de actividades humanas. Los HFC y PFC se utilizan como productos sustitutivos de las sustancias que agotan la capa de ozono, como los clorofluorocarbonos (CFC), que se están eliminando gradualmente en virtud del Protocolo de Montreal.
Antecedentes
Los Comienzos
Las primeras pruebas de injerencia humana en el clima se presentaron en 1979 en la primera onferencia Mundial sobre el Clima. Durante el decenio de 1980 la preocupación pública por las cuestiones ambientales fue en aumento, y los gobiernos tomaron cada vez más conciencia de los problemas del medio ambiente. En 1988, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la resolución 43/53, propuesta por el Gobierno de Malta, en la que se pedía "la protección del clima para las generaciones actuales y futuras de la humanidad".
Durante el mismo año, los órganos rectores de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) crearon un nuevo organismo, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), para orientar y evaluar la información científica sobre este tema. En 1990, el IPCC publicó su primer informe de evaluación, en el que se confirmaba que la amenaza del cambio climático era real. En la segunda Conferencia Mundial sobre el Clima celebrada en Ginebra más tarde ese mismo año se pidió la creación de un tratado mundial. La Asamblea General respondió aprobando la resolución 45/212, en la que se ponían oficialmente en marcha negociaciones acerca de una convención sobre el cambio climático, bajo la dirección del Comité Intergubernamental de Negociación (CIN).
La Convención despega
El CIN se reunió en febrero de 1991 y sus representantes gubernamentales adoptaron la (CMNUCC) tras sólo 15 meses de negociaciones, el 9 de mayo de 1992. En la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo (o Cumbre de la Tierra), celebrada en Río de Janeiro en junio de 1992, la nueva Convención se abrió a la firma. Ocho años más tarde, se habían adherido a la Convención 188 Estados y la Comunidad Europea. Esta adhesión prácticamente mundial hace de la Convención uno de los acuerdos ambientales internacionales que goza de apoyo más universal.
Desde que entró en vigor, las Partes en la Convención —los países que han ratificado o aceptado el tratado o se han adherido a él— se han reunido anualmente en la Conferencia de las Partes. El objetivo es impulsar y supervisar la aplicación y continuar las conversaciones sobre la forma más indicada de abordar el cambio climático. Las sucesivas decisiones adoptadas por la Conferencia de las Partes en sus respectivos períodos de sesiones constituyen ahora un conjunto detallado de normas para la aplicación práctica y eficaz de la Convención.
No obstante, ya desde que aprobaron la Convención, los gobiernos sabían que sus disposiciones no serían suficientes para resolver el problema del cambio climático. En la primera Conferencia de las Partes, celebrada en Berlín a comienzos de 1995, se puso en marcha una nueva ronda de conversaciones para los países industrializados, decisión conocida con el nombre de Mandato de Berlín.
Nacimiento del Protocolo de Kyoto
Después de dos años y medio de intensas negociaciones, en la tercera Conferencia de las Partes celebrada en Kyoto (Japón) en diciembre de 1997 se aprobó una considerable ampliación de la Convención, en la que se esbozaban compromisos jurídicamente vinculantes. Era el Protocolo de Kyoto. En él se recogían las normas básicas, pero no se especificaban con detalle cómo deberían aplicarse. Se preveía un proceso independiente y oficial de firma y ratificación por los gobiernos nacionales antes de que pudiera entrar en vigor.
Una ronda de negociaciones iniciada en Buenos Aires en la cuarta Conferencia de las Partes en noviembre de 1998 permitió ver claramente cómo funcionaría en la práctica el Protocolo. Dicha ronda, basada en un ambicioso programa de trabajo (el Plan de acción de Buenos Aires), vinculaba las negociaciones sobre las normas del Protocolo con conversaciones sobre cuestiones relativas a la aplicación —como el financiamiento y la transferencia de tecnología— en el marco conjunto de la Convención. El plazo para las negociaciones en virtud del Plan de acción de Buenos Aires sería la sexta Conferencia de las Partes que se celebraría en La Haya (Países Bajos) a finales de 2000.
No obstante, cuando llegó ese momento, la complejidad de las cuestiones políticas en juego provocó un punto muerto en las negociaciones. Éstas continuaron cuando se reanudó la sexta Conferencia de las Partes en Bonn (Alemania), en julio de 2001. En tal ocasión, los gobiernos alcanzaron un acuerdo político —los Acuerdos de Bonn—, en que se eludían los aspectos polémicos del Plan de acción de Buenos Aires. Mientras tanto, un tercer informe del IPCC había creado un clima más propicio para las negociaciones ofreciendo las pruebas más convincentes acumuladas hasta la fecha sobre el calentamiento mundial.
En la séptima Conferencia de las Partes, celebrada pocos meses más tarde en Marrakech (Marruecos), los negociadores continuaron los Acuerdos de Bonn adoptando un amplio conjunto de decisiones —conocido con el nombre de Acuerdos de Marrakech— que incluían normas más detalladas sobre el Protocolo de Kyoto. Éstas contenían también avances importantes en la aplicación de la Convención y sus normas, lo que representaba la conclusión de un importante ciclo de negociaciones. |
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